Si has puesto atención quizás hayas notado algo extraño. No, no es una errata. Los nombres propios y de objetos no contienen la letra “C”, siendo remplazada por una “K” o una “S”.
Esto se debe a que la Eklesia en el Konsilio de Kanis Majoris, del año 627, decretó que la letra “C” tenía una carga numerológica nociva, una especie de veneno psíquico insidioso estaba inscrito en su vibración sonora. La Cofradía con apenas 10 años de existencia sigue ligada en algunos temas a la Eklesia que la vio nacer, aunque quizás por esto mismo, en un gesto de rebelión y para diferenciarse, decidió bautizarse a sí misma con la letra prohibida. Aunque, nunca se sabe, pasarán generaciones hasta que este acto simbólico se vuelva cotidiano.